Caída

El mundo se desmorona bajo mis pies,
y lo único que me queda es agarrarme
al paraguas de mis sueños.

No sé dónde me llevará,
pero da igual,
me vale cualquier lugar,
lejos de aquí.

Quedo suspendida
agarrada a una barra de madera,
con un paracaídas abierto,
espero que nadie me dispare
pensando que solo soy un objeto.

El viento apenas lo noto,
solo una ligera brisa que me empuja
hacia una colina.

Cuando estoy apunto de pisar
tierra firme, un viento bravucón
me expulsa al otro lado.

Ahora sí noto las corrientes,
los vientos me mueven como si fueran huracanes.
Tengo miedo y pienso que a lo mejor
no fue buena idea agarrarme al paraguas
sin seguridad, simplemente por salir de allí.

Me alejo cada vez más
del lugar que se derrumbó,
ya apenas lo distingo.

Voy directa al agua,
apenas sé nadar,
he de prepararme para el impacto.

No fue tan fuerte el golpe como esperaba,
los vientos se confabularon
y caí despacio,
suave,
con tiempo para doblar las rodillas,
no fuera a ser que se rompieran en mil pedazos
y no pudiera sostener mi cuerpo, mi alma,
mi dolor, mi llanto y mi esperanza.

Cierro el paraguas.
Creo que me quedaré un rato,
me gusta esta humedad en mi cuerpo.
Pensaré hacia qué lugar ir,
remando con mis manos,
hasta un lugar donde el dolor,
solo esté de paso.

5 respuestas a “Caída

  1. Hermoso!
    Los sueños nos “elevan”, nos permiten”navegar” los tiempos duros , son un “bastón” para los tiempos duros.
    Los sueños SALVAN al igual que tu paraguas…
    Felicidades!

    Le gusta a 1 persona

  2. Asid@ a esa tablita de salvación (ese paraguas mágico que dan los sueños), donde cuando al sentir que el esfuerzo, al sentir una persecución constante por el hambre del mundo que procura deborar ilusiones… Cuando al sentir que se abandonan las espectativas, que la esperanza en la realidad ya no remoja, y atiza con fuerza y golpea, y hace sentir mucho dolor…, dejarse llevar por la corriente remojada en caudales de salvación. Cualquier lugar a donde ese fresco lleve, siempre será mejor que seguir pisando esa tierra que se fractura, abriendo zurcos bajo los pies, cual moustruo endemoniado dispuesto a tragar esa humanidad falta de esperanza.
    Me parece muy buena la metáfora en la cual se deja en claro que: “Para darle color a los sueños, al continuar del andar. Siempre en cualesquiera de la mejor forma. Siempre al paso habrá una tablita que te permitirá flotar, fluir y agarrarle gusto a la corriente enfurecida de la vida…, mientras llegas a pisar la orilla recubierta en calma.
    Nunca rendirse… Mirar al frente. Fluir.

    Le gusta a 2 personas

Comentario, crítica

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