Tu valentía, nuestra fuerza

La primera vez que oimos la palabra, realmente no la pronunciaste. En ese momento era una palabra prohibida, una palabra que en sí misma escondía muchas palabras dolorosas, miedo, dolor, muerte.. Si eras “señalada” por ella, mucha gente te dejaba de hablar por miedo a contagiarse. Había muy poca información y para much@s solo una conclusión que por suerte en tu caso no se cumplió.

Todo empezó con una simple mamografía, que dio lugar a un diagnóstico. Para ti fue una sentencia debido a desinformación de aquellos años. Para los que convivimos contigo a diario fue una bofetada, pero mientras unos intentábamos convencerte de que la curación era posible, otros preferían mantenerse en la distancia. No pronunciaste la palabra hasta que la doctora te comentó que la operación había salido bien.  Unas sesiones de radio y una pastilla,  y a disfrutar de la vida, aunque de otra manera pues el cuerpo no se recuperaría al cien por cien, debido a las zonas que se vieron afectadas por la operación. Tuviste que dejar tu trabajo, pero no había problema la vida continuaba. Todos los años deberías pasar la “ITV, una cadena de pruebas para confirmar que todo estaba perfecto.

Y en una de esas rutinas de Febrero, de nuevo apareció el cáncer. Ahora ya no nos daba miedo la palabra, éramos capaces de pronunciarla sin temblar, sabíamos que podíamos enfrentarnos a ella, con miedo, pero tu valentía nos dio fuerza a todos para enfrentarnos de nuevo a este bache. Pero esta vez había un añadido más, el haber recibido radioterapia anteriormente, la de aquellos años, te imposibilitada a recibirla de nuevo. Decidieron aplicar la quimioterapia, para prevenir. Lo bueno, dijeron, es que serían pocas sesiones. Las diferencias entre los dos tratamientos hicieron tambalear tu valentía, y casi nuestra fuerza. Perdiste el pelo y te convertiste en pirata, como decía tu nieta. La quimio te dejaba muy cansada, tanto que no te apetecía ni siquiera mirarte al espejo. Que el mundo se cerrará y no volviera abrirse, era lo que pedías, estabas cansada de luchar, ¿para cuanto tiempo?, te preguntabas…

Pero en el fondo tu valentía seguía intacta, y con ella nuestra fuerza, tu fuerza. El pelo volvió a crecer, tu cuerpo eliminó los restos, un tratamiento de píldora otra vez. Revisiones. Lo bueno además de haberlo pillado a tiempo es que no tenía que ver nada con el primer cáncer, no se había reproducido.

Y llegó de nuevo, un error en el último tratamiento, en la operación o un conjunto de varios factores, hicieron que ese cáncer volviera.  Esta vez solo te harían una mastectomia,  acabando con el foco directamente. Te mandaron a casa con tu nueva pastilla. Más revisiones, más control y de momento todo sigue correcto, sin atisbo de que el cáncer vuelva a colarse en tu cuerpo.

En estos 22 años de lucha desde que te diagnosticaron el primer cáncer, no solo hemos vivido la enfermedad, hemos vivido la vida. Has estado presente en el nacimiento de tus nietos, en el disfrute de los veranos en el “pueblo”, en las decisiones que tus hijos han tomado en esta vida, en tu estreno de prótesis, en tus nuevos sujetadores, bañadores, en las fiestas, en los regalos…y lo que todavía nos queda.

Pero sobre todo nos has enseñado y hemos aprendido que la palabra cáncer significa lucha, no solo de la persona enferma sino de todas las personas que te rodean.

Te quiero Mamma.

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Hoy en el día contra el cáncer de mama, no he querido escribir un texto salido de mi imaginación, solo he querido plasmar, en pocas palabras…y dedicárselo a mi madre y a todas las personas que a diario son diagnósticas en el mundo.

Para más información: www.aecc.es

 

Quiero además incluir un artículo que me ha gustado mucho del 20minutos:

“Psicooncólogos: los psicólogos del cáncer” de Carlos G. Miranda.

 

 

7 comentarios en “Tu valentía, nuestra fuerza

  1. Muy muy bonito se me han saltado las lágrimas como a otro q esta aki a con migo y lo hemos leído ha sido y sigue siendo una luchadora y ahora tiene q seguir luchando para ver a sus niet@a crecer de verdad me ha encantado simpre con los pelos de gallina besos guapa

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  2. Esta vez, más que bonita tengo que decir que es una historia real y verdadera doy fé de ello, pero siendo una gran luchadora se puede salir de todo como ella supo hacerlo.Siempre contando con esos tres grandes hijos sin el apoyo de ellos todo hubiera sido más difícil eso seguro.Besazos.

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  3. Una excelente elección el artículo escrito y la dedicatoria a una luchadora cercana (la madre). La imaginación no se hubiera aproximado ni tantito a justificar el por qué es que la palabra cáncer de mama en este caso (pero en cualquier caso aplicable) es una prueba de fortaleza y aferrarse a resistencia de fuerzas para poder aferrarse al disfrute de la verdadera vida.

    Un disfrute de logros, vivenciad, de transformaciones de niñés a adulto y demás. La valentía, el amor de cerca de corazones que levantan nuestra casi entrega al desistir y decir no puedo más.

    La lucha sigue, la vida sigue, y la valentía ha de dejar huella en muchas generaciones.

    El miedo es enorme en como bien dices en la palabra CANCER y el silencio es la respuesta a ese miedo en lo que se le abren las puertas a la valentía.

    Una detección a tiempo, me ha permitido a mí leer este día el artículo. Somos mujeres, que por esencia no se han de dejar atrapar por esos miedos. Lucha es la palabra que mejor nos definen.

    Salvaguardar la posibilidad de vida…, como buenas valientes que somos para afrontar las más grandes luchas.

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