Estadística

Cogió la taza de café entre las dos manos a modo de calentador y mirando dentro pensó “café que despiertas mi cuerpo, haz lo mismo con mi mente”.

Él paso por su lado, como si no existiera. Ella se quedó con ganas de desaparecer. Le gustaría despertarse en otro lugar donde no tuviera que medir cada uno de sus movimientos, palabras o quejidos.

Miro de nuevo el café, para no tener que mirarlo a él directamente y volvió a repetirse “café que despiertas mi cuerpo, haz lo mismo con mi mente”.

Con el tiempo no le sirvió de nada. Tampoco sus gritos, nadie quiso oírlos, ni sus suplicas y terminó sepultada por sus brazos una mañana cualquiera. Se convirtió en estadística.

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2 comentarios en “Estadística

  1. Sepultada en el poco recordar de esa memoria extraviada en las pocas respuestas. A las tres de la madeugada una hora pactada para dejar registro de la estadística. Unas alas de mariposa de color aterciopelado negro…, la testigo de esos gritos secos sepultados. No a la violencia, no a las injusticias, no a la tortura psicológica que provoca ceguera al mirar hacia el fondo de la taza sorbida de un café por demás amargo.

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