Enero

31.01
Fue el mejor martes de todos los tiempos. Cuando en yoga oí que nuestro cuerpo era una pluma, te agarré la mano y volé.

24.01
Aquel martes imaginé un mundo sin muros, donde la sonrisa fuera el primer saludo y Hola, ¿cómo estás? el principio de la conversación.

17.01
El próximo martes empezaré a lanzar contra ti palabras con gancho, tiraré de tus sentimientos dejando tu alma desnuda aunque no quieras.

10.01
El martes el cielo arderá por toda la sangre que se derrama en nuestro nombre. Mientras nosotros miraremos a otro lado, inactivos.

03.01
El martes no volveré a quedarme en el sofá. Saldré fuera en busca de… Da igual, no quiero ver pasar mi vida desde el sofá.

 

6 comentarios en “Enero

  1. Me gustan mucho los cambios! Que los besos sigan asidos al trueque de ida y vuelta pues el poder que un beso tiene, no se compara con nada en este mundo. Expresar los sentimientos en trazos líneales bañando letras es lo cool. Que las letras sigan corriendo de la mano de la tinta mojada.

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  2. El cielo despertó vestido de gris engalanado, este pasado Martes. Miré por unos segundos fijamente, cerré los ojos, levanté los brazos como acariciando su buena voluntad, y le pedí un sol brillante, golondrinas, mariposas, colibríes alegrando y pintando de colorido el día. Había en mi mente muchos presentimientos no muy buenos para ese día, pero no podía definir qué era, ni a qué rostro le podría corresponder… al parecer mi súplica pegó directo a la complacencia por parte del cielo. El día recompuso y a mí me dieron ganas de agradecerle a la vida y su belleza. Más tarde manejaba llevando risas infantiles que lanzaban bromas inocentes en el asiento de atrás… debía entregar a dos simpáticas gemelitas que había recogido del colegio. El viento soplaba entre cortado tímido y fresco coqueto. Habíamos visto una cuestión de choque en el tráfico, pero nosotros seguimos nuestro destino. Ese martes, más tarde, la noticia le pondría lugar, rostro, motivos, a mis presentimientos aquellos que habian empezado un amanecer de domingo con el despertar en sobresalto, y la angustia del no poder definir de qué se trataría.

    Un martes, cuanta razón, tienes María en darle importancia a las señales que te golpetean el rostro haciéndote llegar el frío de cosas extrañas que te pueden llevar a pensar en la importancia del día como tal como Martes que pasa al despiste, sin importancia en un correr agitado de semana, donde todos caminan a las prisas, perdidos en sus propios pensamientos e intereses.

    Disfruto de tus reseñas. Eres muy buena! Un Martes me gustará ( el que elijas) para que lances tu libro, y entonces será el brillo de ese martes ( en los ojos de los futuros lectores) que te darán más motivos para seguir escribiendo. He dicho!

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Comentario, crítica

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