Luna naranja

Luna naranja

Llega el atardecer. La luna se hace grande y naranja.[1] Se divisa hoy en el horizonte del pueblo donde Lucía pasa las vacaciones de verano con su abuela mientras sus padres trabajan. La plaza está a rebosar. La gente levanta la vista y ve la luna, no les gusta su color, les asusta, sienten miedo. Ese color que hoy ha elegido es mensajero de malos augurios. El sol no ha terminado de irse. La luna esta naranja en todo su esplendor. Provoca al sol que se resiste a abandonar el cielo. Las madres recogen a los niños de la calle. La plaza se queda vacía en cuestión de segundos. El pueblo parece de repente abandonado. Las abuelas revisan todas las ventanas y puertas. Hace calor pero nadie deja nada abierto. No quieren arriesgarse a tener que recordar ese día toda la vida. Los padres se preparan para hacer guardia. Harán lo que sea para que esa noche sea una noche más.

En casa de Macarena, abuela de Lucía, ese miedo no ha entrado ni entrará nunca. Se suben a la última planta de la casa y miran embelesadas esa luna tan grande, naranja, que si estiran las manos casi pueden tocarla. Lucía le pide a su abuela que le cuente otra vez la historia de la luna naranja.

“Lo que de verdad ocurre querida mía, es que cada cierto tiempo el Sol y la Luna coinciden. La Luna que es muy despistada no se da cuenta de que tiene al Sol detrás. El Sol lleva meses e incluso años intentando coincidir con su amada y cuando llegan estos días, como el de hoy, hace lo que sea para llamar su atención. Y la Luna se da la vuelta. Ve al Sol tan grande y hermoso que se pone colorada. Siente vergüenza y decide reflejar la luz del Sol. Así se convierte en la Luna Naranja. El Sol a veces se asusta, piensa que ha hecho algo malo y sale corriendo y la noche llega antes. Pero otras veces, como hoy, el Sol prefiere seguir mirando a su amada. Se les puede ver juntos en el cielo. El Sol reta a la Luna, hasta que ella le empuja para que se salga fuera de nuestro cielo y deje entrar a la Noche. Nosotros ya no veremos al Sol, hasta mañana, pero sabemos que sigue mirando a su amada porque ella, la Luna, sigue naranja. El Sol siempre que puede le echa piropos a la Luna, pero esta que a veces tarda bastante en recuperar la compostura, se esconde y mengua para que él no vea lo que llega a provocar en su delicada piel de porcelana“

 Lucía le pregunta a su abuela porque la gente se ha escondido, ¿qué les asusta tanto? 

“¡Pobres mortales!,” – replica su abuela – “la ignorancia hace que la gente piense que en días como hoy ocurren cosas extrañas. Pero el amor es extraño.  Deberían saber que el Sol y la Luna son dos enamorados que viven un imposible. Saben que nunca podrán estar juntos. Si conocieran a la Luna, como la conozco yo, sabrían que es nuestra madre, que nos trae cada día la noche para que nosotros, sus hijos, podamos soñar sin límites aunque solo sea un momento”

[1] Este fenómeno es algo que la mayoría de personas han visto, una hermosa luna naranja colgando del cielo. Esto se debe a la dispersión de los rayos luminosos, mientras más atmósfera atraviesa la luz (generalmente es hacia el horizonte o muy cerca de él) tenemos una dispersión mucho mayor y vemos a la luna más grande, y su luz se torna rojiza, azul o naranja, (además de que los contaminantes atmosféricos también influyen para el color).Cuando la luna esta exactamente arriba de nosotros o en su máxima altura en el cielo, la capa atmosférica es más delgada y por consecuencia la refracción es menor, por eso es cuando la vemos más pequeña, brillante y blanca.

 

6 comentarios en “Luna naranja

  1. Oye Maria xula que bonito eso que le ha quedado. Esezzoenamoramiento
    Imposible entre la despistada luna y el sol. Me gustan muchas bellas frases. Un abra

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